Una herencia para conservar y multiplicar.
Despues de la misa, la fiesta siguió: fotos, homenajes, danzas, banquete.
Querida madre Clara,  Hoy, en nombre de cada una de mis hermanas de la Provincia del Perú me permito  hacer memoria, brevemente, de tus años entre nosotras.  Te veo sembrando semillas  de Buena Nueva en Yanashi, Punchana, Aucayo y en nuestras diferentes comunidades  de Lima. Te veo sembrando alegría, sencillez, gran humildad y capacidad de amar en  las pequeñas cosas que no es fácil a ver. Te contemplo al amanecer a los pies del esposo.  Acogiendo y alegrándote con los que tocaban a nuestras puertas. Te contemplo profundamente  humana, amorosa en tu acogida a los niños del Colegio María de la Encarnación. Te contemplo firme pero con un gran corazón misericordioso. Sirviendo en las diferentes misiones con la  misma simplicidad. ¿Y cómo no contemplarte en tu deseo y grandes esfuerzos de fortalecer  los cimientos de nuestra pequeña provincia del Perú?
Nuestra   Madre   Provincial,   Nimia   Fajardo   Gongora,   en   servicio   en   la   Selva,   escribió   un   homenaje   en           gratitud por estos años de gracias recibidas .
Te contemplo, desde un tiempo, en discernimiento constante para saber lo que el esposo  te pide hoy. Y con suma sencillez y serenidad me expresas la decisión de retornar  definitivamente a Canadá. En nombre de los miles de corazones peruanos que con tu  bondad los has guiado al Señor, quiero decirte GRACIAS. Gracia por tu PRESENCIA de  ESPOSA y SEMBRADORA de Buenas Nuevas en tierra peruana. Recuerda siempre que te  guardamos en el corazón y que poco a poco iremos desenterrando las semillas de  Evangelio que has sembrado en nuestras vidas. Usted más que nadie conoce las luces y las  sombras de nuestra pequeña provincia, nos confiamos a tu corazón generoso y a tu  oración constante para seguir comprometiéndonos en esta aventura de ser guiadas por el  CAPITAN para que sigamos amando en lo concreto. Hna. Nimia Fajardo, osu. Superiora Provincial
Ursulinas de la Unión Canadiense